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El hombre y su medio

Por Maestro Romano - 18 de Julio, 2008, 15:27, Categoría: Reflexiones
Filosóficas

Muchas veces escuchamos hablar de los problemas ecológicos, de la ecología y los problemas del medio ambiente.

Ecología viene del griego, donde el prefijo eco deviene de la palabra oikos que significa casa.

Y nosotros, seres humanos que habitamos esta gran casa que es la Tierra, debemos tener una preocupación especial por el cuidado de nuestra casa.

Pero la relación con el ambiente que nos rodea no pasa sólo por los problemas que a menudo leemos en los diarios o nos enseñan en la escuela, o los grandes problemas de nuestra gran casa como el calentamiento global, la contaminación radioactiva, la polución industrial. La reflexión a la que apuntamos en este texto remiten fundamentalmente a “entender” que en muchos casos el ambiente que nos rodea está circunscrito a cuestiones más domésticas, tal vez más cercanas a nuestro espacio físico. Si queremos avanzar en un camino de mayor conocimiento, empezando por el auto-conocimiento, a través de nuestra práctica diaria, de la meditación, de asimilar los procesos de cambio, tenemos que tomar conciencia de ese ambiente que nos rodea, de esta micro casa, que no es el lugar donde vamos a dormir por las noches, sino el medio en el que nosotros nos movemos a diario, a lo largo de nuestra vida.

Esto no implica desentendernos de los grandes problemas que afectan a la humanidad, procesos que van de la mano de la evolución del hombre, a veces de un  mal llamado progreso, que generalmente son ocasionados por intereses que bajo el nombre de “mercado”, o capitales financieros, tecnología, van sojuzgando países, pueblos, capas sociales, o simples personas en aras del lucro y la acumulación de “riquezas”.

A estos grandes problemas tenemos la obligación de entenderlos y estudiarlos para posicionarnos en un claro análisis y para poder advertir a los que nos rodean de los graves peligros que estos significan para la humanidad.

Pero hoy vamos a tratar de palpar otra realidad más simple pero que no sólo reclama nuestro conocimiento, sino que nos exige respuestas inmediatas y concretas en nuestra vida diaria.

Con unas pocas simples técnicas y con mucha perseverancia podemos percibir en nuestro entorno la infinita energía (CHI) que se mueve por el universo. Podemos empezar a entender la naturaleza YIN o YANG de los procesos que realizamos como parte de nuestra vida cotidiana, tan simples como comer, dormir, caminar, practicar, meditar, vivir.

El desafío es poder transitar el día pensando como puedo estar en armonía con nuestro entorno. Y de esto justamente se trata lo ecológico, de ver como ser seres armónicos con el entorno, con el medio ambiente pero no sólo el medio físico, sino en una interacción mucho más amplia, con las personas que transitan a nuestro lado, los seres vivos que comparten este camino, los objetos que van pasando a nuestro lado o que elegimos o ubicamos para el mejor confort o simplemente para acceder a una vida más plena.

Entonces vamos a ser capaces de empezar a ver detalles que antes se escapaban, tal vez por falta de atención o por la simple prisa que el ritmo de vida nos impone.

Hagamos la prueba un día de cambiar el recorrido hacia nuestro trabajo, hacia la escuela o al lugar donde compramos nuestro alimento. Caminemos despacio mirando los detalles que nos rodean, la gente que pasa a nuestro lado. Miremos hacia arriba y descubriremos un universo por cual pasamos todos los días sin advertirlo. Notemos como respiramos, que sensaciones tenemos en nuestros músculos al caminar, como cambia la tersura del piso al pasar del asfalto a la tierra o al césped. Y si percibimos los detalles, veremos que día a día todo cambia, porque el cambio es permanente en el universo. Y si percibimos el cambio, podremos entenderlo y posicionarnos de manera que no seamos nosotros quienes se ubican en el sentido opuesto.

Poco a poco empezaremos sentir este CHI universal e iremos aprendiendo a expandir ese CHI, esa energía que no viene de nosotros, que no generamos a partir de nosotros, sino que nos atraviesa y nos alimenta permanentemente.

Comprender la realidad que nos circunda, no descifrando cada hecho o circunstancia en particular, sino posicionándonos de manera tal de estar en armonía con nuestro entorno, asumiendo más que interpretando, acompañando los procesos de cambio con serenidad, aunque el cambio sea violento, nos permitirá una vida más sana, más rica, más plena.

 

Mtro Salvador Romano

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